Piloteado por André Borschberg, el Solar Impulse despegó de la localidad suiza a las 08:40 y siguió el plan de vuelo previsto: atravesó la Alsacia en dirección a Nancy (Francia), luego pasó por Metz y el Ducado de Luxemburgo, para arribar finalmente a Bélgica, donde aterrizó en el aeropuerto de Bruselas a las 21:39 horas.
“Qué alegría significa aterrizar en Bruselas, la capital de Europa, en un avión sin combustible, sin contaminación y sin ruido”, exclamó Borschberg, cofundador del proyecto Solar Impulse junto a Bertrand Piccard.
El Solar Impulse es una aeronave experimental construida en base a una estructura de materiales compuestos, cuya superficie superior está cubierta de 11.628 células fotovoltaicas (10 748 sobre las alas, y 880 sobre el estabilizador horizontal). Tiene una envergadura de 63,4 m (igual que un A340), un largo de 21,85 m y un alto de 6,4 m. Pesa 1.600 kg y es propulsado por cuatro motores eléctricos de 10HP que giran hélices bipalas de 3,5 m diámetro, otorgándole una velocidad promedio de 70 km/h.
El Solar Impulse hizo su vuelo inaugural el 7 de abril de 2010, y cuatro meses más tarde, el 8 de julio, estableció dos récords mundiales en el mismo vuelo: la aeronave no sólo voló 26 horas 9 minutos seguidos (lo que incluye una noche entera) sin ayuda de fuentes de energía externa, sino que también un nuevo máximo de altura para un avión a energía solar al alcanzar los 8.564 m sobre el nivel del mar.
Para el año próximo el proyecto Solar Impulse tiene programado el cruce del Atlántico, y la circunvalación del mundo. Todo dentro de un programa, que en el marco del cambio climático que sufre nuestro planeta, busca estimular la reducción del consumo de energía, y la investigación científica para el aprovechamiento de fuentes energéticas renovables.
Foto: Solar Impulse





