
Los 864 km que cubre la competencia entre altas cumbres, precipicios y valles, serán atravesados por Martín Romero, un agente inmobiliario de 37 años de Villa Carlos Paz (Córdoba) seleccionado este año junto a otros 31 aspirantes, por su resistencia, capacidad de vuelo, coraje y determinación.
La X-Alps Race, organizada por Red Bull, se disputa cada dos años desde 2003 y desde entonces se ha convertido en el máximo desafío europeo en deportes extremos. Ideada y manejada por el múltiple campeón de parapente y vuelo acrobático Hannes Arch, esta nueva dimensión en carreras de aventura comienza en Austria, sigue por territorios de Italia, Suiza y Francia y no se detiene de día ni de noche, ni aún bajo las más extremas condiciones climáticas, hasta que el primero llegue al Mediterráneo frente a las costas de Mónaco.
El equipo obligatorio que cada atleta debe llevar permanentemente consigo consta de: parapente, calzado de montaña, casco, bengala para emergencias, cinturón refractante y un dispositivo localizador. Después, no hay límites, salvo la prohibición de utilizar los viaductos entre valles: cada competidor puede elegir su ruta, volar, caminar o correr, con la sola condición de tocar ocho waypoints entre los que se cuenta nada menos que la cima del Mont Blanc, el pico más alto de Europa. Y, además cada atleta contará con la asistencia de un corredor de apoyo, que en el caso del representante argentino será el también cordobés Martín Utrera.
Romero y su equipo vienen preparándose en Europa, reconociendo la zona de la competencia y marcando a pie algunos de los waypoints entre Suiza, Italia y Austria que tocan los imponentes paisajes del Piz Palu, Tre Cime, Grossglokner, Daschtein y la zona de las Dolomitas. De esta forma Martín Romero se prepara para esta dura competencia en la que deberá enfrentar a otros 30 participantes, pero sobre todo al clima y a las montañas.
La prueba termina 48 horas después de que el primero haya arribado a la meta. "La Red Bull X-Alps es una travesía de los Alpes, pero también es mucho más, es una aventura, una expedición y al mismo tiempo, una durísima competencia deportiva" —explicaba Hannes Arch. "En 2009, Christian Maurer subió la apuesta: demostró que una preparación excepcional, un alto nivel de resistencia, una buena estrategia y un gran corredor de apoyo son la clave del éxito. En la edición 2011 el ganador deberá ser realmente muy capaz en todos estos aspectos." Se refería así a la descollante victoria del debutante suizo que en 2009 logró completar el recorrido en menos de diez días, un récord absoluto en la historia de los X-Alps.





