Desde que el volcán chileno entró en erupción el 4 de junio provocando una nube de cenizas que afectó la Patagonia y la región central del país, las compañías aéreas no pueden más que acatar las directivas del Comité de Crisis y resignarse –de acuerdo con la mayoría de las resoluciones de las autoridades y expertos– a mantener sus aviones en tierra con todos los perjuicios que esa situación arrastra.
Integrado por representantes de la ANAC, la IATA, el Servicio Meteorológico Nacional, Aeropuertos Argentina 2000 y las propias aerolíneas, el Comité de Crisis analiza los reportes atmosféricos, y verifica una y otra vez que más allá de los intervalos en que los vientos permiten realizar contadas salidas, las cenizas continúan afectando las rutas aéreas, razón por la cual los vuelos domésticos e internacionales deben suspenderse y reprogramarse día a día, situación que ya golpea duramente en las cuentas de las compañías.
Reacomodamiento de pasajeros en tránsito, alojamientos y transportes vía terrestre, cancelaciones de pasajes, disminución de ventas de billetes, los costos que acarrea un avión en tierra, el lucro cesante, y una estructura que permanece inactiva por demasiado tiempo, entre otros inconvenientes, ensanchan hora tras hora el pasivo de las empresas.
Si bien no existen cifras oficiales sobre el efecto que las cenizas está teniendo sobre la actividad aerocomercial, Jorge Pérez Tamayo, presidente de la Asociación de Pilotos de Líneas Aéreas (APLA), estimaba en declaraciones públicas que en el caso de Aerolíneas Argentinas y Austral, que detentan cerca del 70% de los vuelos domésticos y el 20% de los internacionales, las pérdidas se calculan en alrededor dos millones de pesos diarios. Según informa el Cronista Comercial en su edición de hoy, en el caso de LAN Argentina, subsidiaria de LAN Chile que sirve el 28% de los vuelos de cabotaje, los efectos de la erupción volcánica ya afectaron a más de 120 vuelos en nuestro país, que involucraron a unos 10.000 pasajeros. El mismo medio indicaba que ejecutivos del sector aerocomercial estimaban hasta ayer un rojo de cerca de 15 millones de pesos.
Pero no sólo la mitad de nuestro país se encuentra virtualmente incomunicado por aire, sino que las operaciones aéreas en Uruguay, Paraguay y el sur de Brasil se vieron también afectadas, aunque en menor medida, desde la semana pasada. No obstante, más que extenderse hacia el norte, la gigantesca nube avanza en el sentido de rotación de la Tierra, esto es de oeste a este, y a una velocidad promedio de 100 km/h.
Observando el lunático paisaje patagónico y el descalabro del tránsito aéreo regional, ya no resultan sorprendentes los cables de las agencias que señalan que las cenizas del volcán chileno, tras dar media vuelta al globo y provocar durante el fin de semana pasado cientos de cancelaciones de vuelos en Nueva Zelanda y Australia con decenas de miles de pasajeros afectados, las cenizas –apuntábamos– son esperadas en su punto de origen para el próximo sábado.
Según los informes meteorológicos, para las próximas horas se esperan lluvias en la región central del país que limpiarían la atmósfera y permitirían vuelos al menos hasta el fin de semana, momento en que los vulcanólogos pronostican un recrudecimiento de la erupción del Puyehue.
Si bien no existen estimaciones acerca de la reapertura de los aeropuertos patagónicos, la situación de las aerolíneas no es tan desesperante como sí resultan las pérdidas y pronósticos en los sectores agropecuarios y del turismo, que comienzan a reclamar que se declare a la región en estado de emergencia.
Foto: NASA





