
Hasta último momento las principales naciones no europeas intentaron infructuosamente que se diera marcha atrás con el impuesto que desde hace diez días afecta a todas la compañías aéreas que operan desde y hacia Europa. El 21 de diciembre de 2011 el Tribunal Europeo de Justicia rechazó los recursos contra el impuesto presentados por diversas aerolíneas extracomunitarias, y desde el 1º de enero todas las compañías que vuelan sobre territorio de la Comunidad Europea deben pagar -en primera instancia- el equivalente al 15% de sus emisiones de efecto invernadero. Para quien no haya adquirido previamente los derechos de sus emisiones, la legislación europea establece sanciones de 130 euros por tonelada de CO2, y prevé además hasta la suspensión de las líneas aéreas que violen sistemáticamente las nuevas normas.
De esta manera, la Unión Europea sigue el curso establecido en 2006, cuando la Comisión Europea propuso extender el Sistema Europeo de Comercio de Emisiones (EUTS, en sus siglas en inglés) a la aviación civil y comercial. Sin embargo, esta postura podría ser altamente costosa para el transporte aerocomercial europeo, ya que países como China, los EE.UU., India, Rusia, Brasil y México amenzaron con tomar medidas de represalia.
En lucha contra las emisiones de gases de efecto invernadero, la Organización Internacional de la Aviación Civil (OACI) y la Asociación Internacional del Transporte Aéreo (IATA) históricamente se han opuesto a las medidas de represalia. Pero también estas instituciones han desaconsejado una y otra vez los impuestos sobre las emisiones, y han impulsado la responsabilidad ambiental de las empresas constructoras y de servicios aéreos. Según recuerdan estas instituciones que engloban a la casi totalidad de los estados y líneas comerciales de todo el mundo, el conjunto del transporte aéreo se comprometió a reducir en un 1,5% por año las emisiones de gases de efecto invernadero hasta 2020, previendo que en 2050 las emisiones no superarán el 50% las registradas en 2005.
Latinoamérica afectada
La Asociación Latinoamericana y del Caribe de Transporte Aéreo (ALTA), que reúne a más del 90% de las aerolíneas de nuestra región, hizo un llamado a los gobiernos, a sus miembros y a socios de la industria, para rechazar la inclusión de la aviación internacional en el Esquema Unilateral de Comercio de Emisiones de la Unión Europea (EU-ETS, por su sigla en inglés), el cual es considerado un intento "ilegal, erróneo e injusto" para forzar a la industria de la aviación a acatar medidas unilaterales y arbitrarias en beneficio de las aerolíneas europeas.
Para ALTA la aplicación del esquema amenaza con afectar negativamente a las aerolíneas de la región y les significará un costo de cientos de millones de dólares durante los primeros años de implementación. "El EU-ETS sería perjudicial para el crecimiento de la aviación en América Latina y retrasaría a la industria varios años, durante un período de desempeño económico inestable", señala en un comunicado Alex de Gunten, Director Ejecutivo de ALTA.
ALTA considera que la aplicación unilateral del EU-ETS a las compañías aéreas de terceros países y a las que operan fuera de la región Europea, constituye una violación del Convenio de Chicago y del Protocolo de Kyoto (dependiente de la ONU), que identifica a la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI) como el único órgano de gobierno responsable de la aplicación de políticas destinadas a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero del sector de la aviación internacional. Al ampliar el alcance del ETS a los operadores internacionales, la UE ha optado por actuarfuera del marco reglamentario internacional en lo relativo tanto a la aviación internacional como al cambio climático.
Además de ilegal, la medida es errónea porque lejos de buscar un enfoque global para la reducción de las emisiones de carbono a través de medidas proactivas, el impuesto desvía fondos que de otro modo podrían ser utilizados en la adquisición de nuevas tecnologías, renovación de flotas, la mejora de los procesos operativos, y en desarrollo de biocombustibles, todos asuntos que contribuyen a disminuir efectivamente los gases de efecto invernadero.
Otras reacciones
El Sistema Europeo de Comercio de Emisiones está rigiendo desde el 1º de enero en 30 países (los 27 miembros de la Unión Europea más Islandia, Liechtenstein y Noruega), obligando a unas 500 aerolíneas comerciales a pagar sus derechos de emisión. De acuerdo con los cálculos de OAG, la firma de información y análisis del sector de la aviación, el nuevo impuesto tendrá un impacto estimado en 3.500 M de euros que podría influir en un alza de hasta 5,2% en las tarifas aéreas en importantes rutas de largo radio.
La Asociación del Transporte Aéreo de China (ATAC) calificó el impuesto de "ilegal" y anunció que analiza prohibir a sus compañías que lo paguen, una amenaza que también esgrimen los EE.UU. y Rusia, aunque no se ha concretado por el momento en ninguna acción. Por otra parte, las compañías norteamericanas American Airlines, US Airways Group, Delta Airlines e United Airlines ya anunciaron una suba de precios de sus pasajes a Europa, decisión que es también barajada por otras aerolíneas.
La cuestión continúa y la controversia crece día a día. Europa versus el resto del mundo. En el centro del problema, la contaminación ambiental y el cambio climático. La solución dista mucha de estar a la vuelta de la esquina.






