
A pesar de que la crisis económica iniciada en 2008 no da indicios de ceder, y mientras los EE.UU. continúan en un constante debate sobre cómo paliar sus problemas financieros, senadores demócratas y republicanos se reunieron en Washington para escuchar a Charles Bolden, director de la NASA, quien declaró que "este nuevo sistema de lanzamiento creerá empleos bien remunerados, asegurará mantener el liderazgo americano en el espacio, e inspirará a millones de personas a través del mundo".
Bautizado Space Launch System, el proyecto debería relanzar la conquista espacial norteamericana, apuntado a la exploración tripulada lejana, cuyo objetivo último es el planeta Marte.
El nuevo cohete permitiría transportar astronautas más allá de la órbita terrestre baja, en una cápsula denominada Orion Multi-Purpose Crew Vehicle, cuya forma la asemeja a aquella del programa Apolo.
En un comunicado de prensa la agencia destacó que este sistema utilizará intensivamente tecnologías probadas en el transbordador espacial. Además explicó que las dos primeras etapas del cohete serían propulsadas por motores criogénicos que utilizan una mezcla de hidrógeno y oxígeno líquido. La primera versión del lanzador será capaz de propulsar en el espacio una carga útil de entre 70 a 100 toneladas, antes de evolucionar para alcanzar unas 130 toneladas.
El lanzamiento de este proyecto viene después de la finalización del programa del transbordador espacial en julio pasado con la última misión efectuada por el Atlantis. Desde aquel momento EE.UU no puede abastecer ni transportar a los científicos de la Estación Espacial Internacional, quedando esa tarea exclusivamente en manos de las naves rusas Soyuz TMA. Este nuevo y ambioso proyecto de la NASA con el que espera recuperar a largo plazo el terreno perdido, contrasta con la situación económica y financiera de los EE.UU. que se traduce en constantes recortes presupuestarios.
Imagen: NASA
La semana pasada, en una sesión especial del Congreso de los Estados Unidos, la agencia espacial norteamericana presentó un proyecto de lanzador que, de construirse, sería el más poderoso de la historia.




