Un caso enigmático esclarecido por la FAA (CEFAe)

El comodoro (R) Rubén Lianza, Director de la Comisión de Estudios de Fenómenos Aeroespaciales (CEFAe), logró desentrañar un histórico caso que no tuvo explicaciones por casi 45 años, con ayuda de la tecnología moderna sumada a su experiencia en el tema.

Hace aproximadamente dos años, fue desclasificado un expediente que estuvo más de cuatro décadas en los archivos de la Gendarmería Nacional. Esto se logró por iniciativa de un grupo de civiles aficionados a los OVNIs, llamado CEFORA, quien lo hizo público en su sitio web. El expediente contiene las narraciones de la tripulación de un Cessna 182 que avistó un extraño objeto la tarde del 2 de noviembre de 1972, mientras realizaba un vuelo de adiestramiento nocturno, sobre la pista de Campo de Mayo.

El sábado 11 de febrero, el Sr. Luis Brussa desde Santa Fe, se puso en contacto con el Director de esa Comisión, Com. (R) Rubén Lianza, solicitándole su opinión sobre qué podría haber sido el extraño objeto que vieron los pilotos aquel día. Dado que CEFAe se encarga de resolver casos recientes, que deben además, estar acompañados de dos requisitos indispensables, el testimonio y la prueba, (éste no contaba con evidencias más que el testimonio de los pilotos), la solicitud fue contestada de forma general, explicando que “este tipo de avistamientos, suelen estar relacionados con nubes de gases que están a gran altitud, originadas por actividad de lanzamientos de cohetes”.

Entusiasmado con la explicación, Brussa volvió a comunicarse con el Comodoro, agregando que luego de investigar en Internet encontró que ese día, hubo dos actividades que podrían haber causado la confusión: el lanzamiento de un globo y el de un cohete experimental, desde la base de Chamical, en La Rioja. Resuelto a satisfacer la curiosidad de Brussa, el director de CEFAe, le pidió que le diera unos minutos, para darle una respuesta precisa.

El caso, fue considerado uno de los más misteriosos de la historia de la “ovnilogía” argentina, por la calidad profesional de los testigos quienes, si bien no pudieron tomar fotos, sus dibujos hechos en tierra, describían lo que parecía ser un enorme globo o incluso una nube de gas incandescente como las asociadas a cohetería.

Por esto último, se enfocó el esfuerzo en la hipótesis de nube de gas, para experimentos ionosféricos como las que solían liberarse desde los cohetes lanzados en El Chamical. El Director de CEFAe recordó que, había visto esas nubes en su adolescencia, desde su ciudad natal de Paraná; tres bolas gigantes de color blanco, rojo y verde, que solían aparecer, una encima de la otra, hacia el cuadrante oeste de los cielos paranaenses.
Buscando información, el especialista encontró los datos exactos del lanzamiento de un cohete de tipo “Rigel”, que despegó desde la Base Aérea Chamical, el día 2 de Noviembre de 1972 a las 23:28 GMT (20:28 hora local argentina). El mismo, estaba destinado a liberar una nube de sodio (o de Bario) antes de alcanzar su apogeo a 240 km  de altitud. Este lanzamiento ocurrió dos minutos antes del avistamiento que experimentaron los pilotos de Gendarmería.

Entre los datos que los testigos habían registrado, había dos que al especialista le resultaron claves para poder ubicar al objeto en el espacio: el rumbo hacia el cual fue avistado (320° o sea Noroeste) y la elevación del objeto sobre el horizonte (25°). Ambos también coincidían con la zona del cielo en la que debió encontrarse la nube de sodio, liberada por el cohete Rigel en ese preciso momento.

La noche del avistamiento, había también dos tránsitos aéreos que corroboraron haber visto el mismo objeto: un avión de Aerolíneas Argentinas y otro que estaba operando desde la Base Aérea Militar Morón; por lo que Lianza, confió plenamente en la veracidad y precisión de los datos provistos por la tripulación del Cessna, especialmente los de fecha, hora, rumbo y ángulo de elevación del objeto sobre el horizonte. Hubo una parte del testimonio, que por ser de carácter más subjetivo fue considerada secundario, en los cuales los testigos declaraban que el objeto “los estaba siguiendo” (dando a entender que realizaba maniobras inteligentes). Ese detalle fue resaltado en el video de CEFORA que obra en el mismo enlace indicado más arriba.

Filtrando los datos aparentemente subjetivos, la perfecta coincidencia de los mencionados “datos duros” (fecha, hora, rumbo y elevación del objeto), llevaron al Director de CEFAe a relacionar inequívocamente al presunto “OVNI” avistado por la tripulación del Cessna de Gendarmería, con la nube de sodio liberada por el cohete experimental Rigel .

Aún así, podríamos preguntarnos si los testigos pudieron haber visto alguna otra cosa. Al respecto, la respuesta del Comodoro fue sí; pero aclarando que, “estadísticamente, es muy raro que además de esa nube de sodio tan llamativa, otro objeto estuviera ocupando exactamente el mismo sector del cielo nocturno. Era indudable que la ‘principal estrella de cine’ de esa noche, era esa nube de sodio. Lo raro hubiera sido que los pilotos por estar viendo otro objeto en un cuadrante diferente del cielo, hubieran pasado por alto la presencia de tan notoria nube, pero ocurre que según los datos provistos por su mismo testimonio, estaban mirando exactamente en esa misma dirección. Esa nube de sodio (o de bario) fue la verdadera ‘vedette’ de los cielos argentinos y muy probablemente, al menos por esa noche, el objeto más extraordinario sobre todos los cielos del planeta”. Asimismo, invitó a quienes estén interesados en estos temas, a que inspeccionen con atención, la segunda infografía para que juzguen por sí mismos. “Sobre una imagen 3D de Google Earth con las posiciones exactas de la trayectoria del cohete, de la nube de sodio y las altitudes medidas con la regla de Google Earth, hemos superpuesto un transportador transparente indicando un ángulo exacto de 25° de elevación sobre el horizonte, lo que sumado al rumbo declarado por los testigos (320°) nos dice claramente que la vista de los pilotos de Gendarmería estaba dirigida indefectiblemente al sector del cielo donde se encontraba la gran “estrella” de esa noche.

Aún no tratándose de un objeto extraordinario, al menos lo fue para los testigos que pudieron observarlo, puesto que seguramente no estaban familiarizados con este tipo de nubes de gases asociadas a cohetería. Muchos ‘ovnílogos’ que buscan fervientemente algún indicio de prueba, de que naves de otros planetas puedan estar evolucionando en nuestra atmósfera, tal vez se sientan un poco desilusionados por esta simple nube de sodio. Sin embargo, teniendo en cuenta las tempranas épocas en que estos fenómenos comenzaban a verse, (aunque la Fuerza Aérea iniciara sus actividades espaciales en 1961), habrá sido para los pilotos de Gendarmería Nacional, un verdadero espectáculo nocturno, que los marcaría por el resto de sus vidas”.

Fuente y fotos: CEFAe/FAA