
El cierre de la planta dejará sin trabajo a más de 2.000 empleados y las cesantías comenzarán en el tercer trimestre de este año, señala un comunicado emitido la semana pasada por Boeing Defense, Space & Security. "En este momento de reducciones en los presupuestos de Defensa, así como de cambio en las prioridades de nuestros clientes, Boeing ha decidido cerrar sus operaciones en Wichita para reducir costos, y aumentar la eficiencia y la competitividad de la compañía", señala en el comunicado Mark Bass, jefe del área de Defensa de Boeing.
La empresa detalla que en los últimos cinco años los contratos en los que trabajaba la planta han finalizado, los programas en los que se centraba han terminado o están cerca de hacerlo y ya no cuenta con "un negocio suficientemente sostenible en el horizonte" como para mantener los costos que le supone la planta de Wichita, abierta hace más de 80 años.
Allí la constructora aeronáutica realizaba hasta ahora trabajos de mantenimiento de la flota de la USAF y llevaba a cabo sus programas de aviones cisterna B-52 y 767. En los próximos meses comenzará a poner en marcha un proceso de transición, por el cual los trabajos de mantenimiento, modificación y apoyo de aviones se trasladarán a su planta de San Antonio (Texas), mientras que los relativos a ingeniería irán se establecerán en la ciudad de Oklahoma. Las labores en los aviones cisterna de la USAF tendrán lugar en Puget Sound, Washington.
Pese a su salida de Wichita, Boeing aseguró que continuará trabajando con sus proveedores en Kansas para "apoyar la robusta industria aeroespacial en ese estado" e incluso anticipó un aumento de sus acuerdos con los proveedores. La firma detalló que durante 2011 gastó más de 3.200 millones de dólares con 475 proveedores de Kansas, tanto para sus negocios de aviación de defensa como comercial.
El anuncio de Boeing fue realizado la semana pasada, un día antes de que el presidente de los EE.UU diera a conocer las nuevas prioridades en el sector de defensa que significarán un fuerte recorte en el presupuesto del Pentágono.
Foto: Boeing





